Kingdom Come: Deliverance

Kingdom Come: Deliverance

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Big Data
  • KIngdom Come: Deliverance
  • PS4, Xbox One, PC
  • Warhorse Studios, Deep Silver, Koch Media
  • Action RPG, Mundo abierto
  • 13 de Febrero 2018

El rigor de la historia

Han pasado ya cinco meses desde que Kingdom Come: Deliverance nos obsequiase con su sincera y épica propuesta. No tuvo unos inicios fáciles, de hecho le habrían venido de perlas dos o tres meses más de desarrollo para salir a la venta con un acabado razonable. El caso es que Warhorse Studios no ha parado de parchear y cuidar a su criatura desde entonces, y si se analizara KC:D a día de hoy, con todas sus actualizaciones y extras, el resultado y la valoración final serían bastante diferentes, y es lo que voy a tratar de hacer. En cualquier caso, incluso con sus innumerables bugs iniciales, la creación checa merece muchas más alabanzas que ataques furibundos.

Y al quinto parche resucitó…

Aunque la intención principal es analizar Kingdom Come: Deliverance como si apareciese hoy a la venta, es casi imposible no echar la vista atrás y rememorar la generosa cantidad de situaciones anómalas generadas por sus cientos de bugs. Eso sí, ya forman parte del pasado y algunos hasta eran simpáticos, pero en su día supusieron un auténtico quebradero de cabeza para todos los que nos embarcamos ilusionados en el Action RPG histórico de Warhorse Studios. Creo recordar, si la memoria no me falla, que el famoso parche del día uno alcanzó la nada despreciable cifra de 23 GB.

En fin, es hora de pasar página, KC:D es un producto en plena forma en la actualidad. Hace unas semanas recibimos de forma gratuita un modo Extremo realmente interesante y un DLC Premium -de pago- From the Ashes/Resurgir de las Cenizas, donde nos convertimos en merino con la función de reconstruir y gestionar la aldea de Pribyslavice. Durante el resto de año y comienzos de 2019 aparecerán tres ampliaciones Premium más, junto con algún extra de regalo. Es innegable que el binomio Warhorse Studios-Daniel Vávra quiere compensar al jugador y cerrar su obra con una extensión, contenido y acabado notables. Imaginemos por un instante que estamos desprecintando el juego otra vez, o acabando de descargar la versión intangible de la tienda digital correspondiente. Ha llegado la hora de regresar a una Skalice plena de vida, con todos y cada uno de sus habitantes vivitos y coleando…

En las calles de Rataje conviven en cierta armonía ciudadanos, guardias, mercaderes, refugiados de Skalice… Te recomiendo que pasees por sus calles y conozcas a su gente.

Montar a caballo es uno de los grandes placeres del juego, la sensación de galopar es muy satisfactoria y nos invitará a recorrer grandes distancias a lomos de nuestro corcel.

Skalice, crónica de una ciudad devastada

Todo comienza con el tempo y exigencias adecuados, con un Henry atolondrado, que se verá obligado a tomar decisiones mundanas dignas de un mozalbete de su tiempo y condición, es el hijo del herrero. Una aldea repleta de vidas sencillas, amigos, padres, novia y el resto de habitantes. Tras unos instantes de excesiva inocencia, casi idílicos, la historia comienza a tomar unos derroteros dramáticos, la Bohemia del siglo XV no era un lugar sencillo en el que permanecer vivo. Todo transcurre de forma vertiginosa y fatal. El prólogo dictará sentencia rápidamente en nuestra mente, es muy difícil no quedarse a vivir, o subsistir, en esta Bohemia de 1403 tras presenciar y disfrutar la magnífica e intensa puesta en escena de KC:D. A mí me pasó y parte de mí todavía permanece allí.

Kingdom Come: Deliverance nació como Action RPG realista, en primera persona, con espada pero sin brujería, profusamente documentado en una etapa histórica en la que la muerte del amado rey Carlos IV y la sucesión al trono poco afortunada de Wenceslao IV -que exaspera a nobles e iglesia-, promueven la irrupción violenta de su medio hermano Segismundo, que comienza a invadir el país con un poderoso ejército cumano. En medio de esta refriega aparecen la bella Skalice y todos sus habitantes, Henry y familia incluidos. Gracias al códice que nos acompaña en el menú del juego -y que tiene más de 230 entradas-, podremos documentarnos sobre ubicaciones, eventos, sociedad, personajes destacados y demás elementos históricos/reales que rodean a la escenificación y propuesta narrativa de KC:D. También podemos pasar de leer todos estos datos, pero entonces os aseguro que el juego no traspasará vuestra piel de la forma adecuada y no sentiréis ese rigor histórico que abraza cada uno de sus apartados. Warhorse Studios ha contado con casi una quincena de asesores en historia, además de expertos en herrería, mobiliario, armas, armaduras, tiro con arco y demás aspectos. Daniel Vávra y su equipo han querido dar a conocer con todo lujo de detalles y exactitud histórica -en un claro ejercicio de respeto hacia la cronología de su tierra-, cómo era la vida en la Bohemia medieval.

Dialogar es sumamente importante, te permitirá persuadir a tus interlocutores, regatear a tu favor, desconcertar al enemigo, evitar conflictos e incluso librarte de alguna condena.

Una vez que alcances los parámetros adecuados en combate será difícil que seas abatido en una refriega, pero ten precaución a la hora de luchar contra grupos numerosos…

La vida es dura e injusta… casi siempre.

Tras los sucesos iniciales, Henry, el hijo del herrero, tendrá que buscarse la vida con las ayudas justas, apenas tendremos equipo o economía para subsistir. En esos instantes, contar con cinco o diez monedas y una ganzúa ya supondrá un auténtico lujo. El juego te hace sentir muy solo, desamparado, confuso, y ver por las calles de Rataje al resto de refugiados de Skalice pidiendo limosna, tampoco ayuda a subir la moral. Con este desangelado panorama inicial Kingdom Come: Deliverance desarrolla su lenta y profunda crónica de guerra y venganza contra enemigos individuales y colectivos, dividida magistralmente en una treintena de capítulos o misiones.

Protagonizamos un Action RPG con grandes dosis de realidad, tendremos que comer regularmente y dormir lo suficientemente cómodos, a ser posible. Lo de alimentarse es sencillo ya que hay un gran número de pucheros de dominio público donde saciar vuestro apetito, aunque lo idóneo es llevar viandas encima -cuidado que se estropean- por si nos suenan las tripitas en medio de la nada. Otro factor esencial en el día a día será practicar el sagrado arte de la guerra frente al capitán Bernard: armas falsas o verdaderas, sin armas, defensa, combos… No escatiméis tiempo y esfuerzos en subir unos cuantos niveles en combate, ya que más allá de las murallas de Rataje os esperan todo tipo de peligros. Pronto contaréis con la inestimable ayuda de un caballo, llamado Guijarros, al que podréis equipar convenientemente y que reaccionará de forma lógica ante los avatares del camino. Más adelante podréis comprar otros corceles con mejores cualidades, yo, sin embargo, me quedé con el bueno de Guijarros hasta el final de la aventura. Llegados a este punto en el que ya hemos combatido y montado a caballo, aprovecho para certificaros que son dos experiencias tremendamente satisfactorias que se sienten con la tensión y libertad correspondientes. Es la magia de jugar en primera persona y haber implementado ambas situaciones magistralmente.

En el completo menú del juego hallaremos parámetros clásicos para Henry como fuerza, vitalidad, agilidad, diálogo, carisma, velocidad… pero también otros menos comunes como visibilidad, notoriedad o ruido. Si echamos un vistazo a los atributos de combate encontraremos los cuatro tipos de armas posibles (espada, arco, hacha y maza) y la opción de luchar a puñetazos. Dentro de las habilidades de Henry descubriremos gran variedad de aspectos que habrá que mejorar durante el juego: alquimia, cacería, ¿bebida?, equitación, forzar cerradura, herboristería, lectura, mantenimiento, ¡robar bolsillos! y sigilo. Con este pequeño párrafo medio explicativo de parte del menú principal os haréis una ligera idea de cómo va a ser la vida de Henry, y por ende, la vuestra. Cada acción relacionada con alguno de estos apartados irá subiendo el nivel en cuestión, así que en la repetición de tareas encontraréis la evolución de cada habilidad. Disculpad esta explicación del entramado básico de KC:D pero me resulta imposible no sentar ciertas bases antes de pasar a las sensaciones y emociones, lo más importante en un videojuego.

Durante el asedio a campamentos enemigos reinará el caos y la imprecisión, así que intenta mantenerte a cierta distancia y atacar en el momento apropiado.

Si os gusta leer y documentaros convenientemente, el códice del juego os contará con total precisión histórica todas las ubicaciones, personajes y hechos de aquella época.

Bendito mundo medieval o… si tienes poco tiempo, lee a partir de aquí 😉

En las primeras horas Henry habrá evolucionado lo suficiente, os habréis dado cuenta que el factor diálogo es casi siempre más importante que el de las armas, y que perfeccionar el arte de forzar cerraduras es totalmente esencial para sacarle partido a la odisea medieval de Warhorse Studios. Ya estaremos inmersos en las directrices principales de la historia y también se irán sumando misiones secundarias y actividades. Hay momentos en los que uno no sabe qué hacer, pero si tenéis tiempo -la historia principal siempre os estará esperando (o casi siempre)- no vendrá nada mal dejaros caer por cualquiera de los rincones del bello y completo mapa de KC:D. Es la mejor forma de conocer y empaparnos de una Bohemia en estado puro. Uno de los momentos más emocionantes de este RPG es sufrir asaltos en nuestros desplazamientos, tanto si utilizamos el viaje rápido como si galopamos en tiempo real. Un cofre en medio del camino, o un carruaje accidentado, e incluso un cuerpo abandonado pueden darnos la pista de que vamos a ser emboscados. Ahora te toca a ti decidir si quieres luchar o huir, y hasta perdonar la vida de algún maleante de baja estofa. También saldrán a tu encuentro soldados cumanos, más preparados y de apariencia imponente. Seguramente, y tras lo ocurrido en Skalice, te resultará más difícil dejarlos escapar con vida. Pero la opción está ahí, todo depende de tu sentido de la justicia.

Otro momento cumbre, asaltar campamentos e inmuebles ajenos durante la permisividad de la noche. Es algo que jamás me había transmitido ningún otro título y forma parte de sus grandísimas virtudes. Además, la forma de hacerlo y los resultados son tremendamente variados. Podemos asesinar a todo un campamento cumano sin levantar sospechas, envenenar la comida o el vino para mermar sus estadísticas o disgregarlos y acabar con ellos uno a uno, por ejemplo. O simplemente noquearlos, ya que hay un trofeo para el que quiera completar el juego sin originar víctimas, algo bastante difícil por cierto. Introducirnos en casas ajenas y ver a los inquilinos durmiendo, roncando y revolviéndose tampoco tiene desperdicio, podrás robar de sus bolsillos y abrir sus cofres con tus habilidades evolucionadas. Eso sí, como te pillen y reconozcan, pasarás a formar parte de los más buscados/odiados del pueblo y eso supone desde multas a la cárcel, si has sido tan burro de acabar con la vida de alguien voluntariamente o por error. Un consejo, si evolucionas considerablemente la habilidad diálogo podrás salvarte de multas y condenas… Vigila siempre tu reputación en cada zona.

Más detalles sobresalientes, el que ya hemos mencionado, los combates. Elige tu mejor arma, protégete de pies a cabeza con el mejor equipamiento posible y disfrutarás de estas disputas como en ningún otro título lo habías hecho. Si te empleas a fondo a la hora de esquivar y/o repeler ataques, realizar combos y profundizar en todas las armas posibles, sumarás unas cuantas horas extra al juego. Sobre todo si quieres sacar partido al arco, porque aquí nadie te regala nada, apuntar y acertar con las flechas no es tan sencillo como en otros juegos, requiere bastante práctica, buen arco y buenas flechas, así que no pierdas la oportunidad de practicar mucho en esta modalidad. Y, de nuevo, como todo es más o menos real en Kingdom Come: Deliverance, si resultas herido y sangras, tendrás que huir del combate y curarte la hemorragia lo antes posible o morirás, se acabó eso de sanarte durante una refriega.

Encontrar los 25 tesoros a lo largo y ancho del mapa no será nada fácil, las indicaciones están lejos de ser exactas. Consejo: mucha paciencia y una pala, por si acaso.

Qué mejor sitio para socializar y encontrar una cama suficientemente blanda que una taberna, además casi siempre habrá alguien dispuesto a jugar a los dados.

La historia, misiones secundarias y otras actividades

Ya hemos mencionado que la historia principal del juego está compuesta por 30 misiones. Un dato poderoso pero frío al fin y al cabo, así que veamos qué nos ofrece esta Bohemia medieval con detalle. Uno de los grandes logros, quizá el mayor, de KC:D es ofrecer un desarrollo de proporciones y propuestas realistas, tanto argumentales como geográficas, sin tender a la exageración en ningún momento. De hecho en más de una ocasión resultará hasta placentero y relajante, porque al fin y al cabo ofrece realidad y un tempo para acometerlo razonable, con la celeridad propia del año 1403. Eso no quita que también nos sorprenda, de vez en cuando, con tareas preferenciales que llevan implícita una fecha de caducidad. El entramado de misiones nos guiará desde los inicios en Rataje, donde Henry tendrá que buscarse la vida de variadas formas, hasta todo tipo de intrigas palaciegas, políticas y eclesiásticas, con la mesura y realismo ya comentados pero con la suficiente enjundia como para sorprendernos cuando hace falta. Henry irá ganando popularidad y respeto poco a poco, siempre dependiendo de su actitud y comportamiento con los demás. La variedad de situaciones de la trama principal nos llevará a investigar asesinatos y buscar a los sospechosos, acompañar al noble Hans Capon en sus andanzas, compartir borracheras y sexo desenfrenado con el padre Godwin, informar sobre campamentos enemigos con el fin de asediarlos después, hacernos pasar por novicio durante un tiempo (esta parte de la historia, si le sacamos todo el provecho posible, es casi una aventura independiente)… Tendrán lugar más asedios y una recta final totalmente vibrante en la que no habrá ni descanso ni pausa. Todo esto, bien aderezado con algún giro argumental interesante y un epílogo que a las mentes sensibles les hará brotar alguna que otra lagrimita, a mí  me pasó. Todo esto, y lo que no he mencionado, ya supone muchas horas de juego, pero… hay mucho más por hacer.

Para los completistas o aquellos que les gusta sacar todo el juego a cada título, Kingdom Come: Deliverance incluye más de 40 misiones secundarias, suficientemente variadas y de longitud considerable. Por enumerar algunas: encontrar trabajo para los refugiados en Skalice, cumplir con los encargos de Lady Stephanie, descubrir a una especie de Robin Hood pendenciero, presenciar y participar en un aquelarre, sabotear los útiles de un verdugo, exorcizar espíritus, acabar con la peste en un pueblo, capturar pajarillos, ayudar a tus amigos de toda la vida, llevar a buen puerto un par de romances… Como veis hay cantidad y variedad, y algunas misiones son francamente divertidas. Si todavía todo esto no os parece suficiente, hay una serie de actividades, más repetitivas, que van desde peleas contra lugareños o acabar con campamentos de maleantes/cumanos, hasta conseguir alimentos para los refugiados de Skalice o descubrir una espada legendaria, sin olvidar los encarguitos de dudosa moral de los molineros… Y me estoy dejando, afortunadamente para vosotros, muchas cosas en el tintero digital.

Todos y cada uno de los trece grandes emplazamientos de KC:D han sido recreados con gran lujo de detalles y rigor histórico, aquí tenéis el patio de Talmberg.

Estos pucheros de pepitoria te ayudarán a combatir el hambre durante tus andanzas, pero no está de más llevar alimentos, lo menos perecederos posible, en tu inventario.

Las bondades del paisaje audiovisual

Casi todo lo que estoy reflejando en estas líneas no tendría el menor sentido si no estuviera acompañado de un motor gráfico solvente, capaz de plasmar la ambiciosa oda medieval de Warhorse Studios. La potencia, casi siempre bien utilizada, de CryEngine ha permitido gestionar un sólido armazón digital con vida propia, profuso en paisajes naturales increíblemente detallados, con una distancia de dibujado considerable y un ciclo día/noche antológico. El amanecer, el ocaso, te guían visualmente durante toda la aventura, activando tu energía vital o pidiéndote descanso –o quizá algún asalto nocturno-, según el caso. Incluso sentirás temor si la noche te alcanza lejos de algún núcleo poblado donde guarecerte. ¿Verdad que ese bucólico paraje no resulta tan agradable a altas horas de la noche? Esto me recuerda que nunca es mala idea llevar un par de antorchas por si acaso, eso sí, los enemigos tardarán menos en verte… Por cierto, ojo con no equipar la antorcha en ciudades y pueblos o la guardia te llamará la atención, como mínimo. El modelado facial y los gestos cumplen con solvencia y cierta naturalidad, siendo otro de los aspectos que ha mejorado parche a parche. En otra de las actualizaciones también se implementó la posibilidad de cambiar el corte de pelo y el afeitado de Henry.

Montañas, valles, ríos y arroyos, edificios en construcción, castillos de dimensiones lógicas, pequeñas aldeas, grandes llanuras, extensas praderas floridas, acantilados, bosques impenetrables, tabernas donde socializar, casas de baños para recuperar salud y otros menesteres, comercios de toda índole, iglesias, capillas, granjas de variadas dimensiones, campamentos, establos, cuevas profundas, huertos, poblaciones abandonadas, puentes… Todo ha sido recreado con una minuciosidad digna de alabanza y acompañado por innumerables detalles que reflejan las costumbres, materiales y enseres de aquella época. Merece la pena dedicar una buena cantidad de horas de juego a disfrutar de estos paisajes urbanos y campestres, con paciencia, caminando por aquí y por allá, curioseando en todas partes, metiendo las narices incluso donde no debes, aunque solo sea para escuchar de fondo esa melodía ominosa que indica que no deberías pisar ese lugar… Y de paso capturar unas cuantas pantallas para el recuerdo. Kingdom Come: Deliverance también se hace eco de una flora y fauna sostenible, lo suficientemente variada como para dotar de vida y realidad a cada uno de sus emplazamientos. Un buen detalle, los perros comenzarán a ladrar si advierten tu presencia. Esto resulta especialmente incómodo de noche, si tus intenciones son cuestionables por supuesto, pero si potencias sigilo, podrás evitarlo.

Respecto a la banda sonora, nada mejor que dedicar un sonoro aplauso a Warhorse Studio Orchestra y sus músicos por la calidad y variedad de todas sus piezas, y lo bien implementadas que están en el desarrollo de la aventura. Bien es cierto que cuando llevas una buena cantidad de horas jugando pueden llegar a resultar repetitivas, pero aún así se convierten en el compañero ideal para Henry y su odisea en la Bohemia medieval. Los efectos de sonido, en mi opinión, resultan magistrales y si exceptuamos algún desajuste inicial, todo suena como debe sonar, cada superficie, cada golpe, cada sonido del bosque, la lluvia repiqueteando, el fragor de la tormenta, el ladrido lejano de un perro… todo está perfectamente implementado. Y ya que hablamos de aspecto sonoros, el doblaje en inglés también merece una pequeña ovación. Muy inspirado, expresivo, suficientemente variado y con un deje a medievo, bastante logrado, supongo.

El capitán Bernard te ofrecerá todo tipo de entrenamiento en el sagrado arte del combate, intenta compartir mucho tiempo con él antes de lanzarte a la aventura.

La noche ha sido recreada con gran acierto en KC:D y es transmisora de cierta inseguridad y desasosiego. Más te vale equiparte con una antorcha o lo pasarás bastante mal.

¿Todavía más?

Sí, más cosas. Mencionar de nuevo esos entrañables mapas de aspecto añejo -el principal y los exclusivos de cada población-, con diferentes grados de detalle, que consultaremos constantemente y que muestran con total precisión los trece emplazamientos de la región, una vez descubiertos claro. Y vamos con los “otros” mapas… A lo largo y ancho del mapamundi hay repartidos 25 planos del tesoro, que indicarán de forma esquemática dónde encontrar –enterrada en una tumba, dentro de un cofre o bolsa…- la correspondiente recompensa. Y si habéis adquirido el DLC Treasures of the Past/Tesoros del Pasado, accederéis automáticamente a otros cinco mapas antiguos con más recompensas por hallar. Merece la pena buscarlos, os lo aseguro, aunque simplemente sea por la tremenda alegría que supone localizarlos, además de por su generoso contenido. Consejo fácil, llevad una pala en el inventario o lo lamentaréis. Por cierto, el menú principal y el reloj que marca el tiempo perdido me parecen todo un acierto a nivel gráfico.

¿He mencionado ya los dos posibles romances? Creo que sí. Incluir el juego de dados Farkle es otro gran acierto, ya que es sencillo de aprender y rápido de jugar, sobre todo si lo haces con los dados convenientes. Otro detalle simpático, aunque algo más premioso que los dados, es el taller de alquimia, que permitirá realizar pociones a bajo coste, eso sí, una vez que manejes cierta fortuna preferirás comprar las pociones ya hechas, te lo aseguro. Se me olvidaba, también puedes regatear a la hora de comprar y/o vender.

Estoy seguro que me dejo muchas cosas en mi ya famoso tintero digital, pero prefiero que las descubráis vosotros mismos, si es que no lo habéis hecho ya. Tened en cuenta que mi verdadera intención ha sido analizar Kingdom Come: Deliverance como si hubiese aparecido ahora a la venta, sin sufrir con esos parches que no llegaban nunca o esas partidas perdidas en el limbo… Pero creo que ha merecido la pena esperar, el juego que nos encontramos el trece de febrero ante nosotros no es el mismo que aguanta todavía orgulloso en el disco duro de nuestras máquinas; ha madurado, ha incorporado mucho contenido, ha corregido muchísimo errores y aun así tiene que mejorar algunos desajustes gráficos, pero es una obra que debería hacer sentir muy orgulloso al equipo de Warhorse Studios, aunque nos hayan hecho sufrir un poquito, o un “muchito”, desde su lanzamiento.

Ahora ya se puede decir alto y claro que KC:D es uno de los mejores juegos del año, uno de los mejores Action RPG jamás creados y una brillante propuesta jugable realizada con absoluto rigor histórico. Sinceramente, creo que merecía la pena analizarlo cinco meses después para hacer justicia. Me gustaría dedicar este artículo a todos los que ya hemos disfrutado/sufrido con esta gran odisea medieval y también a los afortunados jugadores que, a partir de ahora, comiencen una nueva vida en la Bohemia de 1403.

La historia principal cuenta con una treintena de misiones, en ella se darán cita NPCs carismáticos, secuencias memorables y situaciones de todo tipo.

Visitar inmuebles en la quietud de la noche en busca de bienes ajenos es realmente emocionante, pero no olvides despojarte de tu ruidosa armadura…

KC:D ofrece un desarrollo de proporciones y propuestas realistas, sin caer en la exageración

91

Mi puntuación

Valoración personal

Gráficos
88
Audio
92
Duración
93
Jugabilidad
92
Me gusta
  • La evolución y desarrollo de protagonista y aventura
  • Montar a caballo y combatir, totalmente satisfactorios
  • El mundo abierto tiene el tamaño idóneo
  • Los maravillosos paisajes y el ciclo día/noche
No me gusta
  • Ya vamos por el séptimo parche...
  • Innumerables bugs en los primeros meses de vida
  • Todavía presenta desajustes gráficos
  • La carga inicial/intro es entretenida las 20 primeras veces

Las otras pantallas…

Galería de paisajes…

El mapa completo de KC:D

El mapeado operativo de KIngdom Come: Deliverance alcanza los 16 kilómetros cuadrados, el tamaño perfecto para la propuesta realista y sostenida de su desarrollo.

Mapas artísticos de Sazava y Monasterio