Super Mario Odyssey

Super Mario Odyssey

515 veces visto
1
Big Data
  • Super Mario Odyssey
  • Switch
  • Nintendo
  • Plataformas 3D
  • 27 de Octubre 2017

Una auténtica odisea de lunas, estrellas y pura jugabilidad

Si echamos la vista atrás en el ejemplar e intachable universo Super Mario en su faceta 3D, nos toparemos de bruces con auténticas obras de la trascendencia de Super Mario 64, Sunshine y Galaxy por partida doble, sin olvidarnos de 3D World por supuesto. Nombrados así rápidamente, se manifiestan como modernos vestigios de un pasado mejor que, posiblemente, nunca volveríamos a experimentar. Pero nada más lejos de la realidad, este año ya hemos tenido un claro ejemplo de maravillosa e inabarcable reinvencion con Breath of the Wild. Y Mario, el símbolo de Nintendo, no podía ser menos. La herencia de los clásicos ya nombrados y la frescura mental de un equipo liderado por Kenta Motokura y Yoshiaki Koizumi (que participa en la saga desde SM64), además de un Shigeru Miyamoto “únicamente” en modo supervisor, ha dado como resultado un capítulo merecedor de continuar la estirpe de obras maestras. Super Mario Odyssey es un juego que trabaja los sentidos como ningún otro y reinventa de forma magistral una fórmula que solo debería pertenecer a Nintendo.

En New Donk City podremos percibir la exagerada verticalidad de Super Mario Odyssey. Súbete al punto más alto del escenario y podrás divisar el mapeado al completo.

Las rocas lunares permanecerán silentes ante nuestra presencia, pero una vez completada la primera vuelta cobrarán vida y multiplicarán la ídem del juego.

Sí, ha evolucionado

A nivel muy básico se podría decir que es una mega evolución de Super Mario 64 y Sunshine con los toques artísticos y sorprendentes de los Galaxy, y aunque esta afirmación parezca mucho, en realidad estamos diciendo poco, porque Odyssey es algo muy grande. Es como todo lo anterior sumado y reinventado de nuevo, como si el género, o incluso los videojuegos volviesen a nacer otra vez. Si este bendito arte lúdico se inventara hoy mismo, estaría representado por Super Mario Odyssey. La saga ha sabido evolucionar desde 1985, siempre ha sido capaz de sorprendernos y salvaguardar lo más importante, lo que define a esto que tanto amamos: la jugabilidad.

Pero también se ha rodeado de entornos audiovisuales ejemplares, de esos que dejan huella y marcan pautas eternas. Acometer la nueva odisea de Mario es iniciar un viaje marcado por las sensaciones que contagian todos sus mundos, además del factor Bowser/Peach. El pesaroso comienzo en Reino Sombrero, acentuado por la acogedora negrura de su entorno, la enérgica y descontrolada vitalidad del Reino de las Cataratas, con melodía épica incluida, o esa pacífica y relajante estancia en un frío desierto de rojas arenas, qué simbólico contraste ¿verdad? Así gestiona Odyssey el ánimo del jugador, a través de situaciones, percepciones y la vitalidad de sus parajes. La mano artística de Kenta Motokura ha jugado un papel fundamental en el título. Poco a poco irán surgiendo más maxi/mini mundos ante tus ojos y cada uno supondrá un cúmulo de sensaciones exclusivas e independientes del resto. Relajación superficial para el mundo Arbolado, la engañosa intangibilidad del Reino Cúmulo, el necesario mundo submarino de Reino del Lago, ralentizador de emociones… Lo desconocido se da cita en el Reino Perdido y poco después un punto de inflexión en el desarrollo con el bullicioso y grandilocuente Reino Urbano, una auténtica obra de arte de ingeniería vertical con alcaldesa incluida (Pauline, como homenaje a Donkey Kong).

Uno de los numerosos aciertos de SMO es la inclusón de niveles de jugabilidad 2D. Mantienen la BSO del mundo en activo pero con sonido y vestimenta de Mario de 8 bits.

Los Mini mundos son una auténtica prueba de reflejos para nuestras habilidades. Consejo, no tengas mucha prisa y planifica los movimientos cuidadosamente… el abismo espera.

El nuevo compañero de aventuras

Antes de seguir con más emplazamientos sería injusto no mencionar a Cappy, el nuevo compañero en forma de gorra de Mario, que además de evitar que sea totalmente necesario eliminar enemigos a golpe de clásico salto, -ahora puedes lanzarles la gorra/sombrero de variadas formas-, es capaz de transformarse en criaturas, enemigos y objetos inanimados. Una vez convertido en, por ejemplo, rana, Goomba, tiranosaurio, Bill Bala, Lakitu, tapa de alcantarilla, taxi… (hasta 52 posibilidades), podrás hacer uso de esas nuevas habilidades para progresar en el escenario o conseguir objetivos. Si a esto le sumamos el catálogo habitual de saltos y acciones de Mario, las posiblidades y las formas de acometer cada mundo y momento, son prácticamente incontables. Todo esto será absolutamente necesario, ya que además de ir tras los pasos de Peach, Tiara y Bowser, la misión principal será recolectar el mayor número de energilunas posible. Y estamos hablando de un total de 880 (ampliables a 999 si adquirimos más en las tiendas).

Cada escenario esconde cierto número de lunas (el máximo es 104 en New Donk City) y os podemos asegurar que es imposible incluir mayor número de ellas -además de monedas moradas y otros secretos- en menor espacio. Las monedas moradas (hay 1050 en todo el juego) son exclusivas de cada mundo y permiten comprar uniformes y souvenirs específicos. Y ya que hablamos de trajes/uniformes, decir que existen un total de 44, algunos de los cuales también se adquieren con monedas normales, activándolos al conseguir muchas energilunas o con amiibos. Y no solo cumplen el papel de alegría estética coleccionable, ya que algunos nos permitirán abrir “ciertas” puertas.

El viaje por los 17 mundos de Super Mario Odyssey continuará y seremos mecidos por la calidez ambiental y melódica de Reino Ribereño, agitados por el frío e incómodo Reino del Hielo, puestos en ebullición por el colorista Reino de los Fogones, o sorprendidos y acobardados por el Reino de las Ruinas, un inspirado homenaje a la saga Souls. Más sensaciones, totalmente contrapuestas y cada vez más surrealistas. Para abrochar las percepciones qué mejor que un reino imperial a la medida de Bowser y una inesperada visita a la luna, baja gravedad incluida, donde nos enfrentaremos al primer final del juego.

Podremos coleccionar hasta 44 uniformes/disfraces/apariencias para Mario. Se consiguen a  cambio de monedas y con amiibos… ¡El de esqueleto cuesta 9.999 monedas!

La Odyssey nos transportará de un mundo a otro siempre que poseamos las lunas necesarias. Los souvenirs adquiridos se incorporarán al interior y exterior de la nave.

Nintendo y Mario han regresado más inspirados que nunca

Y es entonces cuando comenzará realmente Super Mario Odyssey, con tres nuevos mundos más y esos extraños cubos lunares activados, que sembrarán de más lunas aún cada escenario. Por el camino habremos surcado maravillosas fases en 2D, con melodías retro y recreación del traje correspondiente de Mario pixelado, evocadoras de otro tiempo pero genialmente implementadas en el desarrollo 3D del juego. Los final bosses vuelven a alcanzar un grado de brillantez manifiesto: los insistentes Broodals, Madame Broode, Katunda, Roboflor, Metaruga, Pulpierre… un catálogo de duelos inolvidables por sus cómicas apariencias y patrones de ataque. Y ya que pisamos territorio de excelencia, no me cansaré de rememorar la belleza y exotismo de la totalidad de sus parajes o el cromatismo inimitable de cada uno de sus elementos gráficos, todo ello a 60 fps. Y qué decir de su completa, variada e íntima banda sonora, perfectamente acoplada a cada entorno, y que os pondrá la piel de gallina con más de ochenta composiciones magistrales. Villa Chistera, a lomos de Jaxi, Jardín de Vapor, Playa Pulpierre o la composición cantada de Festival de Nueva Donk (inglés y japonés) son mis favoritas. Más cosas… Odyssey tampoco se olvida de las plataformas 3D en estado puro y de dificultad muy creciente (llamadas el Mundo Diminuto), ni de un verdadero final del juego solo apto para jugadores curtidos, o de incluir mapas de cada mundo y un completo modo foto con hasta 18 filtros disponibles.

Super Mario Odyssey está sepultado bajo toneladas de calidad digital sobre las que sigue imperando el factor más importante, la jugabilidad, como en capítulos anteriores, como en toda la historia de un Mario tan eterno como sus lunas y estrellas, y que demuestra que cada capítulo de su historia es una auténtica revolución. ¿O acaso no supone una revolución ofrecer algo que nadie es, ni será capaz de igualar nunca?

Super Mario Odyssey en infinito en sensaciones, calidad y horas de juego

Gracias a Cappy podrás transformarte en 52 personajes/cosas diferentes, con sus cualidades y limitaciones. Mario Goomba no se escurre sobre el hielo y se puede agrupar.

SMO cuenta con 14 final bosses irrepetibles, aquí tenéis a Katunda y sus puños danzantes. A destacar Madame Broode, Roboflor, Chefarraco, Dracustio y Pulpierre III.

98

Mi puntuación

Valoración personal

Gráficos
96
Audio
97
Duración
98
Jugabilidad
98
Me gusta
  • El apartado gráfico, colorido, factura, variedad...
  • BSO absolutamente magistral
  • La aportación de Cappy multiplica la jugabilidad
  • Las fases de plataformas en 2D
No me gusta
  • Por decir algo, el modo de dos jugadores es casi testimonial

Las otras pantallas…